El coche eléctrico y los electrificados están de moda. Se venden, se presume de ellos y se enchufan ahorrando miles de euros en combustible a sus propietarios. El tema es que hay una pregunta incómoda que casi nadie quiere hacer: ¿Qué pasa cuando ese coche eléctrico muere? Porque sí, también se rompen, también envejecen y también acaban en el desguace.
En España se dan de baja más de 700.000 coches cada año, y mientras las matriculaciones de vehículos eléctricos y enchufables no paran de crecer —58.675 eléctricos puros solo en 2024 y 133.699 electrificados en total—, el reciclaje va varios pasos por detrás. Y ahí es donde empiezan los dolores de cabeza.
El problema no es el coche eléctrico. Es lo que viene después…
Durante décadas, el reciclaje de vehículos ha sido casi rutinario. Todo pasaba por descontaminar, desmontar, reutilizar piezas y prensar el resto. Un sistema afinado y eficaz. Pero el coche eléctrico ha llegado para romper la baraja.
Baterías de alta tensión, motores eléctricos, materiales nuevos y protocolos más complejos han convertido el reciclaje en un reto técnico, medioambiental y logístico. No lo dice un cuñado en Twitter, lo afirma Esteban Alabajos, gerente de RO-DES, la Red operativa de desguaces de España:
“Las instalaciones deben estar preparadas para manipular materiales que antes no existían en los motores tradicionales”.
Aunque no te lo creas, aquí está la clave ya que no todos los desguaces están preparados.
Más de 1.000 CAT (desguaces)… pero no todos juegan en la misma liga
La ley es clara. Desde 2017, el Real Decreto 20/2017 obliga a reciclar al menos el 85% de cualquier vehículo, sea eléctrico o de combustión, y solo puede hacerse en Centros Autorizados de Tratamiento (CAT).
En España hay más de 1.000 CAT, pero muchos están todavía en proceso de adaptación. ¿El mayor dolor de cabeza? Las baterías de litio. Pesadas, delicadas y potencialmente peligrosas si no se manipulan como toca.
Esto no lo digo yo, ni se lo he escuchado a mi cuñado en la cena de navidad, lo dice Pablo Nuñez, responsable de Desguaces Pablo e Hijos que afirma que “Las baterías de alta tensión no pueden tratarse como un residuo cualquiera”.
Así se recicla un coche eléctrico (cuando se hace bien)
El proceso empieza con la descontaminación, donde se eliminan líquidos y compuestos como refrigerantes o líquido de frenos, por sí amigos, aunque los “electrofans” te digan que un EV no tiene líquidos y mantenimiento, los tiene, pero en menor medida.
En segundo lugar llega el momento del despiece, una fase clave para la economía circular: puertas, faros, cableado, motores eléctricos y elementos interiores pueden tener una segunda vida como recambio.
Después, lo que queda se fragmenta y prensa para recuperar acero, aluminio y cobre, materiales de alto valor que vuelven a la industria metalúrgica. Hasta aquí, todo suena razonable. El verdadero drama llega con la batería.
Las baterías: el elefante (eléctrico) en la habitación
Una batería puede contener hasta 400 kilos de litio, cobalto, níquel o manganeso. Materiales valiosos, escasos… y muy complicados de reciclar.
El dato es demoledor: solo se recicla alrededor del 5% de las baterías a nivel mundial. Muchas acaban almacenadas o enviadas fuera del país porque el proceso es lento, caro y poco rentable.
Aun así, hay brotes verdes. Se están desarrollando tecnologías capaces de recuperar hasta el 95% de los materiales críticos, y en España ya empiezan a surgir plantas piloto que reutilizan baterías para almacenamiento de energía renovable.
Motores eléctricos y tierras raras: otro frente abierto
Los motores eléctricos tampoco son algo tan simple. Algunos usan cobre, fácilmente reciclable. Otros dependen de tierras raras como el neodimio o el disprosio, materiales escasos, caros y con una demanda muy disparada.
Aquí es donde la economía circular real deja de ser un eslogan bonito y se convierte en una necesidad urgente porque hay que recuperar materiales de coches eléctricos para fabricar los del futuro.
Entonces… ¿están preparados los desguaces en España?
Respuesta corta sería que algunos sí, pero que otros muchos (la mayoría) todavía no.
Si me preguntas por la respuesta larga te puedo decir que existe una base sólida gracias a la red de CAT y a empresas como RO-DES, pero falta inversión, formación y desarrollo tecnológico para estar realmente a la altura del boom eléctrico que vamos a vivir en los próximos años.
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