Hay fichajes elegantes y luego está lo que acaba de hacer Porsche que es un atraco a plena luz del día. Sin disimulo, sin negociación pública y con comunicado oficial. El resultado: Tobias Sühlmann, hasta ahora jefe de diseño de McLaren Automotive, se convierte desde el 1 de febrero de 2026 en el nuevo Director de Diseño de Porsche, relevando a Michael Mauer, el hombre que durante más de dos décadas ha conseguido que un 911 siga pareciendo eterno.
Sí, Porsche no ha salido a pescar talento. Ha ido directamente a la pecera de McLaren y ha sacado al pez más grande.
El lápiz que dibujaba McLaren ahora dibujará Porsche
Sühlmann no es un diseñador de moda ni una apuesta a futuro. Es el tipo que estaba decidiendo cómo iban a ser los McLaren que aún no hemos visto. Durante los últimos dos años ha sido quien mandaba en el estudio de diseño de Woking, pero su historia con los superdeportivos viene de lejos.
Durante los dos últimos años, Tobias Sühlmann ha sido el jefe de diseño de McLaren Automotive, el hombre que decidía por dónde iba a ir el futuro estético de la marca, pero antes de eso ya había dejado su huella en media industria: en Bentley Motors fue Director de Diseño y el responsable directo del Bentley Mulliner Batur (2022), un punto de inflexión para la marca británica; previamente pasó por McLaren desarrollando durante un año el radical Solus GT, y antes aún ejerció como jefe de diseño exterior de Aston Martin durante dos años, firmando proyectos como el Valhalla, el Vanquish Concept, el Lagonda All-Terrain Concept, además del V12 Speedster y el Vantage Roadster; sus cimientos profesionales se forjaron en Volkswagen, donde fue design manager de modelos clave como el Passat 2011, el Arteon 2017, el Touareg 2019, así como de concepts tan influyentes como el Cross Blue, el GTI Roadster o el Golf GTE Sport Concept de 2015.
Vamos, que no llega a Porsche a aprender cómo se afila el lápiz…
Adiós Michael Mauer, hola cambio de era
Desde 2004 Mauer ha sido uno de los pilares silenciosos de Porsche, el encargado de modernizar iconos sin que nadie gritara “herejía”. Cayenne, Panamera, 918 Spyder y la transición a lo eléctrico llevan su firma.
Pero incluso Mauer lo reconoce: el diseño atemporal necesita aire fresco. Y Porsche, en lugar de buscarlo en casa, ha ido a robárselo al vecino.
¿Qué significa realmente este movimiento?
Significa que Porsche no quiere limitarse a conservar su ADN: quiere tensarlo. Quiere más carácter, más agresividad medida y más músculo visual en una gama que ya no vive solo del 911. Y para eso ha fichado a alguien que ha trabajado en deportivos extremos, hypercars y conceptos sin miedo.
McLaren, mientras tanto, pierde al hombre que estaba definiendo su futuro estético. No es una salida más. Es una baja estratégica.
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