Volkswagen ha cruzado una línea histórica en China con el inicio de la producción de su primera arquitectura electrónica desarrollada íntegramente en el país, el grupo alemán deja atrás su dependencia tradicional de estructuras globales y adopta, por fin, una estrategia que los fabricantes chinos llevan años dominando: desarrollar, integrar y producir la tecnología clave por sí mismos, localmente y a toda velocidad.
El anuncio no es algo que pase desapercibido y es que la llamada Arquitectura Electrónica China (CEA) no solo es la primera arquitectura electrónica zonal del Grupo Volkswagen, sino también el símbolo de un cambio profundo en su forma de concebir el automóvil. Desarrollada, probada y producida íntegramente en China, la CEA convierte al VW ID. UNYX 07 en el pionero de una nueva generación de vehículos inteligentes conectados definidos por software, un terreno donde los actores chinos han marcado el ritmo durante años.
Un desarrollo flash al más puro estilo chino
Los datos hablan por sí solos. En 18 meses han pasado de la fase de concepto hasta la producción, el plazo más rápido jamás alcanzado por Volkswagen para una arquitectura completamente nueva.
Para poner esto con las cifras adecuadas te diré ha han llevado a cabo una reducción del 30% en unidades de control electrónico, ahora los ciclos de desarrollo son hasta un 30% más cortos y se han ejecutado recortes de costes que alcanzan el 50% en proyectos clave.
Es, en esencia, una industrialización acelerada basada en computación central de alto rendimiento, actualizaciones inalámbricas y una arquitectura escalable válida para eléctricos, híbridos y motores de combustión.
La CEA es sólo el principio
La CEA no es un experimento aislado. Volkswagen ya confirma que este mismo año presentará cuatro modelos adicionales basados en esta arquitectura en todas sus empresas conjuntas en China. Además, será desplegada desde el segmento A hasta el B, consolidándose como la columna vertebral de su ofensiva de vehículos inteligentes conectados.
Aunque muchos vean esto como un mero recorte, en Volkswagen insisten en que no han renunciado a su ADN. La seguridad, la durabilidad y la fiabilidad siguen intactas.
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