Siempre decimos que nuestro coche funciona gracias a la alineación perfecta de multitud de piezas. Estas trabajan de forma óptima a una temperatura en concreto y el encargado de que esa temperatura no se dispare es el termostato. Es una pieza pequeña pero fundamental para mantener el motor de nuestro coche en su temperatura ideal. Su correcto funcionamiento influye directamente en el consumo, las emisiones y, sobre todo, en la salud mecánica del vehículo. En este artículo te explicamos de forma clara qué es el termostato del coche, para qué sirve y cómo detectar a tiempo que algo no va bien.
Qué es el termostato del coche
Que la temperatura del motor no se dispare es crucial para el buen funcionamiento del coche y la clave de que esto sea así es el termostato que es un válvula que regula el paso del líquido refrigerante entre el motor y el radiador. Por tanto, su función principal es que la temperatura del motor esté siempre en su punto óptimo.
El termostato funciona de manera automática mediante a una especie de sensor sensible al calor. Si detecta frío, permanece cerrado, mientras que si el motor se calienta se va abriendo progresivamente. Su ubicación está normalmente en la salida del bloque motor, en la parte superior de la junta de la culata o junto al radiador.
Normalmente un coche utilitario normal, como los que podemos ver por la calle tienen solo un termostato que puede ser de dos tipos distintos.
Termostato de muelle: es el más común. Cuando sube la temperatura, el muelle se estira y deja pasar el líquido refrigerante.
Termostato de cápsula: funciona exactamente igual, pero tiene una cápsula en lugar de muelle.
¿Qué hace el termostato en mi coche?
El termostato es una pieza aparentemente muy pequeña y muy simple, pero con su funcionamiento cumple funciones esenciales para el funcionamiento correcto de nuestro vehículo como las siguientes:
Mantener el motor en su temperatura ideal: regulando el uso del refrigerante en el motor reduce el desgaste y mejora la eficiencia.
Evitar el sobrecalentamiento: con el motor a su temperatura adecuada, entre 85 y 95º, el termostato hace que no suba lo que puede traer consigo averías muy graves.
Reducir consumo: al circular el motor a su temperatura óptima, se consume menos combustible y se contamina menos.
Proteger componentes motor: si la temperatura subiese en exceso se podrían romper o desgastar en exceso varias piezas del motor lo que sería una avería muy grave y costosa.
Síntoma de que algo no va bien con el termostato
El termostato es una pieza muy pequeña, pero con una función clave dentro del funcionamiento del vehículo por lo que detectar un problema en esta pieza a tiempo es fundamental para evitar tener una avería cara. Los síntomas más habituales de que algo va mal son los siguientes:
El motor tarda mucho en calentarse: si la aguja de temperatura tarda demasiado en subir o nunca llega a la zona normal, es posible que el termostato se haya quedado abierto por lo que el motor está demasiado frío y aumenta el consumo.
El motor se sobrecaliente: si al contrario la temperatura sube demasiado rápido y el coche se calienta más de lo normal es indicativo de que el termostato está bloqueado o cerrado. Esto es muy peligroso y puede provocar averías graves y costosas. Si la aguja está en zona roja, hay que detenerse cuanto antes.
La calefacción funciona mal: la calefacción funciona de forma irregular y el aire sale o caliente, templado o incluso frío.
Mayor consumo de combustible: el coche gastará más combustible de lo habitual.
Testigo avería motor encendido
Si notamos cualquiera de estos síntomas es importante tomar medidas. Si el termostato falla por estar abierto, se puede circular aunque con más desgaste a largo plazo y menor eficiencia. Sin embargo, si el problema es que el termostato está cerrado y hay sobrecalentamiento, es importante no continuar circulando porque puede derivar en problemas potencialmente graves. En ambos casos lo ideal sería sustituirlo cuanto antes.
Cuánto cuesta cambiar el termostato
La buena noticia si hemos llegado a ese punto de que hay que acudir al taller a cambiar el termostato es que suele ser una reparación relativamente económica. La pieza en sí suele rondar un coste de entre 15 y 60 € (aprox.). A esto hay que sumarle la mano de obra: 50–150 € (según modelo). En total, normalmente entre 70 y 200 €, aunque en algunos coches modernos el acceso puede encarecer la intervención.
25 febrero, 2026
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