Cuando se habla de seguridad en el automóvil hay un nombre que siempre aparece primero, Volvo. Durante décadas la marca sueca ha marcado el listón del sector, y buena parte de la industria ha intentado acercarse a ese estándar. En el caso de Fiat primero y de Stellantis después, uno de los lugares donde se ha librado esa carrera está en Orbassano, a las afueras de Turín.
Allí se encuentra el Stellantis Safety Center, un complejo dedicado a estudiar cómo se comportan los coches cuando todo pinta mal. Este laboratorio de crash test acaba de cumplir 50 años de actividad, medio siglo dedicado a analizar accidentes para que los vehículos sean cada vez más seguros.
Medio siglo estrellando coches para salvar vidas
El centro abrió sus puertas en 1976, en una época en la que la seguridad empezaba a convertirse en una prioridad real para los fabricantes europeos. Desde entonces, el complejo ha evolucionado hasta convertirse en una de las instalaciones más completas del mundo en investigación y desarrollo de seguridad automovilística.
Las cifras ayudan a entender su peso dentro del grupo. En estas cinco décadas se han realizado más de 24.000 crash tests, además de miles de simulaciones digitales que permiten recrear accidentes. Cada una de esas pruebas ha servido para mejorar elementos clave como airbags, cinturones de seguridad o estructuras de absorción de impactos, tecnologías que hoy son habituales pero que durante años estuvieron en pleno desarrollo.
Un complejo gigante dedicado a analizar accidentes
El Safety Center de Orbassano ocupa 110.000 metros cuadrados y funciona como un auténtico laboratorio de ingeniería. En él trabajan más de 100 especialistas, organizados en dos turnos, con capacidad para realizar hasta 1.000 pruebas al año entre vehículos completos y componentes.
El centro cuenta con varias pistas dedicadas a crash test, con distintos puntos de impacto que permiten reproducir numerosos tipos de colisión. En esas instalaciones se analizan situaciones críticas como impactos contra peatones, resistencia del techo en caso de vuelco o la deformación estructural de la carrocería durante un choque.
Cámaras y sensores para entender cada milisegundo del impacto
Uno de los aspectos más impresionantes de estas pruebas es la tecnología utilizada para analizarlas. El complejo ha incorporado recientemente un sistema informatizado de posicionamiento de cámaras con trece unidades móviles centradas en la zona del impacto. Gracias a estas cámaras de alta velocidad es posible observar con precisión cómo se deforman las estructuras y cómo se desplazan los ocupantes dentro del vehículo.
A esto se suma la posibilidad de grabar imágenes del bajo del coche durante el impacto y de instalar varias cámaras dentro del habitáculo.
Cuando los accidentes también se recrean en el ordenador
Aunque los choques reales siguen siendo esenciales, gran parte del trabajo también ocurre en el ámbito digital. El centro combina las pruebas físicas con modelos de simulación avanzados capaces de reproducir casi cualquier escenario de accidente.
Este enfoque permite probar situaciones muy concretas y acelerar el desarrollo de nuevos vehículos sin perder precisión técnica.
El Safety Center de Orbassano forma parte de la red mundial de instalaciones de seguridad del grupo, que también incluye centros en Belchamps (Francia), Chelsea (Michigan) y Betim (Brasil). Entre todos ellos comparten datos, metodologías y resultados para mejorar los sistemas de seguridad en todas las marcas de Stellantis.
12 marzo, 2026
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