Los camiones son cruciales para mover mercancía, y esto impulsa varias industrias económicas. Usándolos bastante, trabajando turnos largos y aguantando carreteras muy duras, sufren mucho con fallos mecánicos, eléctricos o electrónicos. Un plan adecuado de mantenimiento, las revisiones que tocan y pillar los fallos al principio podrían salvarlos de esto.
Ahora, echemos un vistazo a los problemas típicos en los camiones y a cómo prevenirlos, reduciendo la frecuencia y la dureza de los problemas.
Problemas en los frenos
En los camiones, el sistema de frenos sufre bastante por el peso que cargan y el uso diario. El desgaste de pastillas y discos, junto a problemas con tambores o fallas en el sistema neumático, puede ser fatal. Perder eficiencia es peligroso para la seguridad.
Para prevenirlo: Las inspecciones periódicas del sistema de frenos son clave. Observa bien las pastillas, comprueba si hay fugas de aire, eso es crucial para que los frenos funcionen bien, muy bien.
Averías en la transmisión y el embrague
Usar el embrague mucho, sobre todo en la ciudad o subiendo cuestas, puede causar un fuerte daño. A veces, surgen fallos en la caja de cambios o en el eje propulsor.
Para evitarlo: Conducir bien, no utilizar el embrague si no es necesario y revisar siempre la transmisión ayuda a que dure más y evitar que te quedes tirado.
Fallos en el sistema de refrigeración
El recalentamiento del motor, es una falla muy común que causa muchisimas averías serias. Si hay problemas con el radiador, la bomba o el termostato, pueden generarse daños irreversibles si no se revisa con tiempo.
Prevenir es clave: Es crucial chequear el nivel y estado del refrigerante, revisar bien las mangueras, y ¡ojo! hay que vigilar la temperatura del motor mientras uno conduce, así se previenen los problemas pequeños antes de que se vuelvan gigantes.
Averías eléctricas habituales
La batería casi siempre es el mayor causante de problemas; esto es particularmente cierto en camiones donde hacen largas esperas o emplean muchísima electricidad con sistemas adicionales.
Prevención:
Para evitar fallos en el arranque o paradas que no anticipa nadie, inspeccionar la batería, sus conexiones y el sistema de carga del alternador resulta sumamente importante.
Fallos en las luces
Las luces frontales, traseras e intermitentes, se enfrentan a vibraciones continuas y ambientes duros, que a menudo causan fallos eléctricos o malas conexiones.
Prevención: Ver que las luces funcionen siempre y checar los cables ayuda a que el camión esté perfecto y no tener problemas en la ruta.
Averías electrónicas muy frecuentes
Fallos en los sensores y centralitas
Los camiones nuevos usan bastantes sensores y electrónicas que dirigen el motor, los frenos y el control de gases. Un fallo en estas piezas puede quitar fuerza o activar modos de emergencia.
Prevención: Revisiones electrónicas. Mediante diagnóstico experto, identificamos códigos de error antes que arruinen el rendimiento del vehículo.
Problemas en sistemas de asistencia
Sistemas como el control de estabilidad, tracción, o asistencia a la conducción, todos dependen de sensores y software. Estos pueden sufrir por suciedad, golpes y el inevitable desgaste.
Prevención: Es fundamental mantener estos sistemas al día, revisados por profesionales en talleres específicos, disminuye el riesgo de fallos inesperados en carretera.
Una estrategia de mantenimiento preventiva, bien pensada, no solo baja el número de averías, sino que también minimiza esos tiempos muertos y costos inesperados. Contar con asistencia profesional en la carretera es CLAVE cuando surge un problema fuera del taller.
Empresas especializadas como SERVIREAC ofrecen un apoyo importantísimo. Brindan asistencia técnica y soporte profesional cuando más los necesitas, para prevención y para resolver esas averías en camiones, lo más rápido posible. El cuidado periódico junto a un apoyo técnico que inspire confianza es crucial para la seguridad y la eficiencia en el transporte.
Los fallos en los camiones, a menudo, son resultado del deterioro normal y del uso frecuente.
Una buena prevención, basada en inspecciones constantes, un mantenimiento adecuado, y la detección temprana de problemas, puede aminorar mucho su frecuencia. Invertir en el buen estado del vehículo y contar con el apoyo de expertos cualificados es una inversión que asegura más seguridad, reduce tiempos muertos y permite una operativa más efectiva en la carretera.
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