La empresa catalana Wallbox, dedicada a fabricar cargadores para coches eléctricos, ha decidido activar el preconcurso de acreedores mientras negocia con sus bancos una reestructuración de su deuda. Este paso le da un margen temporal para ordenar sus cuentas y evitar que los acreedores tomen medidas legales.
La compañía, con sede en la Zona Franca de Barcelona, lleva varios meses tratando de pactar nuevas condiciones financieras con distintas entidades. Desde diciembre, esas conversaciones están formalmente amparadas por el preconcurso, un mecanismo legal que busca facilitar acuerdos antes de que la situación derive en un concurso de acreedores.
Una deuda de unos 170 millones con varias entidades
El pasivo financiero de Wallbox ronda los 170 millones de euros, repartidos entre diferentes bancos e instituciones. Entre los acreedores figuran Banco Santander, BBVA, CaixaBank, el Instituto de Crédito Oficial (ICO), el Institut Català de Finances, Mora Banc Grup, EBN Banco de Negocios y Cofides.
La solicitud presentada ante el juzgado mercantil número 9 de Barcelona comunica oficialmente la apertura de negociaciones con estas entidades. En la práctica, esto significa que la empresa entra en un periodo de protección frente a reclamaciones judiciales relacionadas con su deuda.
¿Qué implica el preconcurso para Wallbox?
El preconcurso de acreedores actúa como un escudo temporal. Durante ese periodo:
Los acreedores no pueden exigir judicialmente el pago inmediato de las deudas.
Se paralizan embargos y ejecuciones vinculadas a obligaciones financieras.
Tampoco se puede forzar a la empresa a entrar directamente en concurso.
Este marco jurídico pretende que las empresas con dificultades dispongan de tiempo para negociar acuerdos de refinanciación o reestructuración con sus acreedores sin que la presión legal precipite la quiebra.
Un margen limitado para alcanzar un acuerdo
La normativa concursal establece que este periodo puede durar hasta seis meses, con la posibilidad de una prórroga adicional. En ese tiempo, Wallbox deberá intentar cerrar un acuerdo con sus entidades financieras.
La empresa ya ha señalado que espera definir su plan de reestructuración en las próximas semanas. Si al finalizar ese plazo no se alcanza un pacto con los acreedores, la compañía tendría que solicitar el concurso de acreedores.
Ingresos a la baja y pérdidas todavía elevadas
La situación financiera llega en un momento de ajustes para la compañía. Según sus últimos resultados anuales, los ingresos en 2025 se situaron en 145,1 millones de euros, lo que supone una caída del 11% respecto al ejercicio anterior.
Las pérdidas, aunque siguen siendo importantes, se redujeron hasta 103 millones de euros, aproximadamente un 32% menos.
Reorganización interna para reforzar el negocio
El consejero delegado de Wallbox, Enric Asunción, ha defendido que la empresa está centrada en optimizar su estructura y mejorar la eficiencia operativa. El objetivo, según la dirección, es construir una organización más sólida que pueda adaptarse mejor a la evolución del mercado del vehículo eléctrico.
La trayectoria bursátil también nos confirma el cambio de expectativas del sector. Las acciones de Wallbox cotizan alrededor de los 2,9 dólares en Estados Unidos, muy lejos del precio de 200 dólares que alcanzaron en su salida a bolsa hace cinco años.
10 marzo, 2026
10 marzo, 2026
10 marzo, 2026
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