Con la llegada del 2026, la movilidad en nuestro país marcará un antes y un después, porque, si primero fueron los coches sin etiqueta, a partir de ahora, es el turno de los que lucen la etiqueta B, que poco a poco, se van quedando fuera de las grandes ciudades debido a las normativas ambientales que regula la circulación de cada tipo de vehículo. Cada comunidad autónoma es encargada de regular los permisos de cada vehículo para acceder a las ZBE (Zonas de Bajas Emisiones), y Cantabria ha sido la primera en dar un paso que, poco a poco, será imitado por toras grandes ciudades. El acceso a estas zonas ambientales está completamente prohibido para los vehículos con esta distinción y sin ninguna excepción.
Prohibición de la etiqueta B
La norma llegará en la primera mitad de este año, concretamente, el 1 de mayo, fecha en que los vehículos con etiqueta ambiental B tendrán prohibido el acceso a las ZBE de todo Cantabria. La normativa ha sido confirmada por las autoridades pertinentes y no se aplicará ningún tipo de excepción, convirtiéndose así en el primer territorio nacional en aplicar esta normativa y que, poco a poco, se irá extendiendo por toda la península.
Y no habrá forma de evitar a las autoridades, ya que las ZBE de Cantabria están equipadas con cámaras de seguridad para cubrir todos los accesos, y seguirá reforzando esta vigilancia para que, a partir del 1 de mayo, todos los conductores cumplan con la reglamentación.
Si alguno decide correr el riesgo y entrar con su vehículo en las ZBE, se va a exponer a una multa de, nada más y nada menos, 200 euros, y no se contempla, al contrario que la mayoría de sanciones de circulación, que haya un descuento por pronto pago (del 50% habitualmente).
Hay que recordar que los coches que portan la etiqueta ambiental B, son aquellos turismos de gasolina Euro 3 y diésel Euro 4 y 5. También algunos vehículos dedicados al comercio, así que vehículos para el transporte de personas, cuentan con este tipo de limitación.
Santander y la etiqueta B
Obviamente, la región que más se ve afectada por esta medida del gobierno cántabro, es Santander, quien ya ha puesto en funcionamiento su Zona de Bajas Emisiones, desde el pasado 1 de enero, aunque hay un periodo de adaptación de sus ciudadanos hasta el último día del mes de febrero. En estos dos meses en los que nos encontramos, quienes infrinjan la normativa no van a recibir una multa, sí un aviso por parte del Ayuntamiento, para que los más despistados comprendan lo que puede suponer incumplir las normas a partir del 1 de marzo.
Santander cuenta con una ZBE situada en el Ensanche, y abarca 2,5 kilómetros, tan solo el 0,6% de la superficie, así que la medida no supondrá un verdadero problema para la mayoría de ciudadanos. De momento, solo tienen restringido el acceso los vehículos sin etiqueta ambiental (o etiqueta A), pero los siguientes en la lista, los de la etiqueta B, son considerados “vehículos contaminantes” por la normativa actual, lo que supone el paso previo a las futuras limitaciones de acceso.
Torrelavega, un caso particular
Torrelavega, otro de los municipios más habitados de Cantabria, tiene una ZBE muy pequeña, de varias calles en el centro urbano, que funciona las 24 horas del día, excepto los fines de semana y festivos. Aquí, los vehículos con el etiquetado B, no tienen restricción para acceder. Pero hay que tener en cuenta que su modelo controla el acceso y debe haber un Registro de Vehículos Autorizados (REVA) para los residentes que superen los límites que establece la normativa. Es de esperar que, con la nueva normativa cántabra, se apliquen controles más severos y restrictivos próximamente, aunque aún no se han dado a conocer ni fechas, ni medias concretas.
Cantabria da el primer paso, será la primera, pero, seguro, que pronto se le unirán otras Comunidades en la restricción de los vehículos con etiqueta B.
Automobile Magazine-Spain


























