En el segmento B europeo hay muchos coches correctos, algunos atractivos y unos pocos realmente completos. Y luego está el Renault Clio, un modelo que, generación tras generación, ha sabido afinar su fórmula hasta convertirse —a mi modo de ver— en el mejor polivalente a la venta hoy en día –o al menos hasta que ha salido la nueva generación-. La quinta generación ha logrado algo poco habitual: no tiene puntos débiles graves, ofrece un equilibrio general sobresaliente y resulta convincente en prácticamente todos los apartados.
¿Y qué tiene que ver todo esto con el Mitsubishi Colt GLP? Mucho. Porque el Colt no es otra cosa que un Renault Clio con matices estéticos y de marca, ensamblado bajo el paraguas de la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi. Y eso, lejos de ser una desventaja, es su mayor virtud.
En esta prueba analizamos el Mitsubishi Colt GLP, una versión bifuel con etiqueta Eco, bajo coste de uso y un precio al contado de 19.150 euros, que convierte al “mejor utilitario del mercado” en una de las compras más inteligentes del momento.
Diseño: fórmula conocida que sigue funcionando
El diseño del Mitsubishi Colt es, sin rodeos, el del Renault Clio V, con pequeños ajustes que le aportan identidad propia. La base es excelente. La cuarta generación del Clio fue un éxito comercial tan rotundo que Renault optó por el continuismo en la quinta entrega, puliendo líneas y añadiendo detalles modernos sin romper con lo anterior. Y… acertó.
Mitsubishi introduce su parrilla Dynamic Shield, modifica ligeramente las luces diurnas y añade la inscripción “Mitsubishi” en el portón trasero. También me gusta especialmente el paragolpes posterior de aire deportivo y la salida de escape visible, un detalle cada vez más raro en el segmento.
El Colt no es un coche que pierda atractivo en versiones básicas, algo que ya ocurre en el Clio. Todas las versiones cuentan con faros LED, paragolpes pintados y una presencia bastante cuidada. El acabado Motion, eso sí, deja un sabor agridulce al prescindir de llantas de aleación –sí, se reemplaza por unos tapacubos que dan el pego, pero no dejan de ser tapacubos-, aunque lo compensa parcialmente con faros Full LED y retrovisores eléctricos y con abatimiento eléctrico en negro.
No tiene la capacidad para girar cabezas del Peugeot 208 —el rey del diseño en el segmento—, pero es agradable, equilibrado y atemporal, cualidades que se valoran más con el paso de los años.
Interior: calidad, ergonomía y sensación de coche “más grande”
Si hay un apartado donde el Clio dio un salto enorme en su quinta generación es el interior, y el Mitsubishi Colt hereda exactamente esas virtudes. Nada más abrir la puerta, la sensación es la de estar ante un coche de un segmento superior.
La presentación interior es excelente, con una distribución de mandos lógica, buen tacto general y una sensación de solidez muy convincente. Atrás quedan los problemas de ajustes y materiales mejorables del Clio IV. Aquí encontramos plásticos acolchados en las zonas superiores, tapizados cuidados y apliques decorativos bien integrados.
La instrumentación digital de 7 pulgadas cumple, aunque es probablemente el elemento menos brillante del conjunto. Resulta correcta, pero no está al nivel del resto del interior y se echa en falta una mayor personalización o una presentación más moderna.
La pantalla central de 7 pulgadas llega con un sistema rápido, intuitivo y con Android Auto y Apple CarPlay inalámbricos. El climatizador automático con mandos físicos es otro gran acierto en términos de usabilidad diaria.
Hay detalles mejorables: el freno de mano es de palanca, no hay asideros traseros, no hay reposabrazos central y la cámara trasera tiene una calidad justa. Aun así, el conjunto transmite sensación de coche bien pensado.
Los huecos portaobjetos están bien repartidos y son generosos para el tamaño del vehículo, facilitando mucho la vida a bordo. Curiosamente, este coche tiene más anclajes ISOFIX –dos detrás y uno en el asiento del acompañante- que un Volvo EX90 de 7 plazas-.
Curiosamente tenemos el mismo botón de desactivación y configuración de sistemas de asistencia que en Renault y esto es un punto muy a su favor. Este botón nos permite configurar qué pitidos y alertas queremos escuchar y cuales no, guardarlas en «un perfil» y hacer uso de ellas o no a nuestro gusto, con sólo pulsar ese botón.
Habitabilidad: correcto para cuatro, justo para cinco
El Mitsubishi Colt ofrece una habitabilidad correcta, en línea con lo esperado en un utilitario moderno. En las plazas delanteras hay buen espacio y resulta cómodo incluso para conductores altos.
En las plazas traseras, lo ideal es viajar cuatro adultos. La anchura a la altura de los hombros es algo justa para tres ocupantes, algo común en el segmento. Si este aspecto es prioritario, modelos como el Dacia Sandero aprovechan mejor el espacio transversal.
El principal sacrificio de esta versión GLP está en el maletero, que se queda en 306 litros debido al depósito del gas. No es una cifra brillante, pero sigue siendo usable. Es el precio a pagar por una tecnología que reduce mucho el coste por kilómetro y nos da autonomías de 1200 km.
Mecánica: la clave del Colt GLP
Aquí está el gran argumento de compra. El Colt GLP utiliza un motor 1.0 turbo de tres cilindros, adaptado para funcionar con gasolina y GLP, que en esta versión desarrolla:
100 CV
170 Nm de par
Cambio manual de 6 velocidades
Tracción delantera
Las prestaciones son suficientes para todo:
0 a 100 km/h en 11,8 segundos
188 km/h de velocidad máxima
El cambio tiene un tacto algo esponjoso, aunque preciso. Cambiar entre gasolina y GLP es tan simple como pulsar un botón.
El consumo homologado con GLP es de 6,9 l/100 km -7.1 litros a los 100 km en la prueba real-, frente a los 5,2 l/100 km con gasolina, pero con un precio del GLP por debajo de 1 €/litro, el ahorro es evidente. Además, la combinación de 39 litros de gasolina + 18 litros de GLP proporciona una autonomía total sobresaliente.
En marcha: uno de los mejores del segmento
Si algo distingue al Clio —y por extensión al Colt— es su excelente comportamiento dinámico. El chasis está muy bien afinado y el coche entra con mucha seguridad en curva. De hecho, pide neumáticos más anchos que los 185 mm de serie.
El aplomo en carretera es alto, el aislamiento acústico está bien resuelto y transmite una sensación de coche “bien hecho”. Los frenos traseros de tambor no son lo ideal, pero con poco más de 1.090 kg, la frenada es correcta y suficiente.
Es un coche que invita a conducir, algo no tan común en este segmento.
Equipamiento y precio: donde el Colt se vuelve imbatible
El acabado Motion incluye:
Acceso y arranque sin llave
Faros y pilotos LED parciales
Sensores de luz y lluvia
Retrovisores plegables eléctricamente
Cargador inalámbrico
Cámara trasera
Numerosos sistemas de asistencia
El precio final es el gran golpe sobre la mesa: 19.150 euros al contado, con descuento incluido.
Por ese precio obtienes un coche con etiqueta Eco, buen equipamiento, bajo coste de uso y una base técnica que es, sencillamente, la mejor del segmento.
El Mitsubishi Colt GLP es, en esencia, un Renault Clio V muy bien elegido, con una mecánica inteligente y un precio muy competitivo. Parte de uno de los mejores utilitarios del mercado y lo convierte en una herramienta racional, eficiente y lógica.
No es el más llamativo ni el más moderno, pero no falla en nada importante. Y eso, hoy en día, vale mucho.
Si buscas etiqueta Eco barata, bajo coste por kilómetro y un coche que funcione bien en todo, este Colt es una de las mejores compras que puedes hacer ahora mismo.
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Notable
El Mitsubishi Colt GLP es una de las opciones más inteligentes del segmento B si se busca etiqueta Eco a precio contenido. Por 19.150 euros ofrece un planteamiento bifuel sencillo, fiable y con un coste por kilómetro muy bajo gracias al GLP. Hereda el buen chasis y el comportamiento equilibrado del Renault Clio, lo que se traduce en una conducción estable y agradable. El interior es funcional, fácil de usar y correctamente equipado, aunque sin grandes alardes. La autonomía total es uno de sus grandes puntos fuertes. A cambio, el maletero pierde capacidad y las prestaciones son correctas, sin más. En conjunto, es un utilitario muy lógico, racional y bien enfocado al uso diario.
Lo bueno
Etiqueta Eco a precio muy competitivo: Por 19.150 euros, el Colt GLP permite acceder a la etiqueta Eco sin recurrir a tecnologías híbridas más caras, lo que lo convierte en una de las opciones más accesibles del mercado.
Coste por kilómetro muy bajo: El uso de GLP, con un precio inferior a un euro por litro, reduce de forma notable el gasto en combustible, especialmente en un uso diario e intensivo
Buena autonomía total: La combinación del depósito de gasolina y el de GLP permite recorrer muchos kilómetros sin preocuparse por repostar, un punto clave frente a otros utilitarios
Comportamiento equilibrado y chasis bien afinado: Hereda las virtudes dinámicas del Renault Clio, ofreciendo buen aplomo, estabilidad y un comportamiento más refinado de lo que se espera en su segmento.
Lo mejorable
Maletero reducido: La instalación del depósito de GLP limita la capacidad del maletero a 306 litros, un sacrificio claro frente a versiones solo gasolina.
Consumo más elevado con GLP: Aunque sigue siendo rentable, el consumo con GLP es sensiblemente superior al de la gasolina, lo que penaliza la eficiencia pura, eso sí, a menos de un euro el kg de GLP.
Equipamiento mejorable en el acabado Motion: La ausencia de llantas de aleación y algunos detalles estéticos restan atractivo visual al conjunto
Prestaciones justas a plena carga: Con cinco ocupantes y equipaje, las prestaciones pueden quedarse algo cortas, especialmente en adelantamientos o pendientes pronunciadas
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