El CEO de Ford se ha dado un paseo por Australia probando varias pick-ups híbridas enchufables chinas, y ha llegado a varias conclusiones bastante reveladoras. Para empezar, dice que no sabe cómo demonios cuadran las cuentas. Ofrecen mucho equipamiento, batería, potencia y por muy poco. También ha llegado a la conclusión de que no son malas… pero tampoco juegan en la misma liga que las de toda la vida.
Mucho músculo visual, menos callo real
A primera vista, modelos como la BYD Shark o la GWM Cannon Alpha entran por los ojos. Ambas cuentan con un diseño muy agresivo, están plagadas de gadgets tecnológicos y ese rollo electrificado que queda de lujo en la ficha técnica.
El problema aparece cuando las sacas del concesionario y las pones a trabajar de verdad, exigiendo, maltratando y siendo duro con ellas. Según la experiencia de Farley, en cuanto les metes una carga seria o les exiges mucho como herramienta de trabajo, empiezan a flojear. No es que no puedan, es que no están pensadas para recibir mucha caña..
El cliente también ha cambiado (y eso complica el mercado)
Durante años, una pick-up era sinónimo de trabajo duro. Exigía cargar, remolcar, meterse en barro, pisar grava, piedras, aguantar polvo y todo lo que le echaras. Ahora, el cliente parece que ha cambiado y ya no necesita ser tan bestia.
Ahora muchos compradores buscan antes una estética robusta, una posición alta, tecnología y electrificación que un coche duro. Y ahí las marcas chinas han visto el filón a la perfección. Desde China han pensado que ya no necesitan superar a una Ranger en condiciones extremas si el usuario medio no va a ponerla en esas condiciones nunca.
El misterio de los números que no cuadra a nadie
Hay un detalle que desconcierta incluso a Ford y es que no saben cómo demonios cuadran las cuentas.
Tras desmontar y analizar estos modelos, los ingenieros no terminan de entender cómo logran ofrecer tanto por ese precio. Materiales, baterías, sistemas híbridos… todo suma, pero curiosamente el precio final sigue siendo un “regalo”.
Por otro lado, lo que no cuadra es el tema de las capacidades. Ford, Toyota y compañía llevan décadas afinando chasis, suspensiones y sistemas de carga en general y cuando se trata de tirar de un remolque pesado o aguantar uso intensivo, siguen teniendo una ventaja muy clara. No es solo potencia o tecnología, es resistencia acumulada durante años de prueba y error.
Una amenaza real
Lo interesante no es si estas pick-ups son mejores o peores ahora mismo. Es hacia dónde van. El problema radica en lo que yo os he ido diciendo a lo largo de las pruebas de coches chinos y es que aunque hoy tengan limitaciones, la velocidad a la que evolucionan es lo realmente inquietante.
Lo que han visto en Ford tanto su CEO como sus ingenieros es que los chinos no están aquí para destronar a las pick-ups clásicas en su propio terreno. Al menos, no todavía.
Lo que están haciendo es mucho más sutil. Buscan cambiar lo que significa una pick-up para mucha gente y ofrecen un concepto que es menos herramienta, más objeto de estilo de vida. Menos barro, más ciudad. Y, sobre todo, menos tradición y más disrupción.
18 marzo, 2026
18 marzo, 2026
18 marzo, 2026
18 marzo, 2026
Automobile Magazine-Spain
























