Las balizas V-16 son, sin duda, una de las grandes protagonistas con la llegada del 2026. Su uso obligatorio ha desatado un sinfín de reacciones, y las muchas alternativas, unas válidas y otras no, han generado mucha polémica entre los conductores. Sin embargo, el primer gran problema al que se enfrentan con la llegada del nuevo año, es tan inesperado como determinante, y es si estos nuevos elementos de seguridad funcionan de manera correcta con nieve y con las temperaturas tan frías que se están produciendo en nuestro país en el inicio de este 2026.Yo no es solo su funcionamiento bajo condiciones adversas, también es su visibilidad en las carreteras con tiempo extremo con temperaturas por debajo de los 0 grados, como lluvia, nieve, niebla o ventisca. El invierno supone la primera gran prueba de fuego para unos elementos de seguridad en entredicho.
Las balizas y el frío extremo
Una de las características que deben cumplir todas las balizas homologadas por la de DGT es que deben emitir una luz en todas direcciones, de un color amarillo intenso para captar la atención del resto de conductores, y que sea visible a una distancia de un kilómetro. También, debes ser capaces de soportar todas las inclemencias meteorológicas, lluvia, viento, nieve, o incluso polvo que se pueda generar por un accidente. Para medir su efectividad, se usa el índice IP, y estas balizas deben certificar un IP54, lo que, supuestamente, le permite que se vean en condiciones adversas.
En el caso de las temperaturas, llegan los primeros inconvenientes. Las balizas deben soportar temperaturas entre un rango de -10 grados y 50 grados. Si bien, el límite para el verano parece razonable, para el invierno parece escaso, ya que, en muchos puntos del país, las temperaturas mínimas pueden ser bastante inferiores al límite homologado.
El frío afecta de manera directa a las baterías, a las pilas de las balizas, reduciendo de manera considerable la autonomía y la propia potencia de estas mientras se utilizan bajo estas temperaturas extremas. Estas balizas deben garantizar un funcionamiento de 30 minutos, pero con condiciones de mucho frío, podría quedarse sin energía mucho antes de tiempo.
Nieve y visibilidad
Parece que la DGT tampoco ha tenido muy en cuenta que ocurre con las balizas en aquellas localizaciones donde la nieve suele hacer acto de presencia con asiduidad en invierno. Estos nuevos elementos de seguridad se deben colocar en el techo del coche. En caso de que un vehículo quede averiado en plena nevada, y con temperaturas por debajo de los ceros grados, será cuestión de minutos que queden bajo el manto blanco.
Si cae una nevada copiosa, sobre todo en lugares de montaña, como son las estaciones de esquí, por ejemplo, donde hay mucha afluencia diaria de coche, la baliza acabará cubierta por la nieve y, por tanto, la luz que emite no será visible, ni a un kilómetro, ni a un metro. Si el principal objetivo es que los conductores vean la luz a una distancia de hasta un kilómetro, quedarán inservibles para su función.
El sol y la niebla
Y sin entrar en climas de nieve, muchos usuarios han denunciado que, con días de sol intenso, o con días de niebla, la visibilidad de la luz de la baliza es nula.
Si bien, los triángulos, también podrían quedar enterrados en días de nevadas, al ser más elevados, pueden cumplir mejor la función de advertir al resto de conductores, pero la baliza, supuestamente, está confeccionada para dar mayor seguridad.
La baliza V-16 acaba de entrar en vigor, con muchas dudas entre los conductores, y, a las primeras de cambio, con la llegada del invierno, del frío, con viento, nieve y niebla, está evidenciando que la supuesta seguridad, ofrece motivos de sobra para dudar de su eficacia.
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