A simple vista parece un Audi Q5 negro circulando con normalidad, pero en realidad lo que Porsche está probando bajo esa carrocería es su más absoluto arrepentimiento. Ese SUV camuflado es, muy probablemente, la base del nuevo modelo de combustión con el que la marca alemana está rectificando su apuesta de convertir el Macan en un coche exclusivamente eléctrico.
Los ingenieros de Porsche llevan meses trabajando con diferentes unidades del Q5 como mulas de desarrollo, una estrategia bastante habitual dentro del Grupo Volkswagen. Utilizar la carrocería de otro modelo permite probar componentes nuevos sin revelar demasiado pronto el vehículo final.
La primera vez que se vio algo así fue en 2025, cuando Porsche apareció con un prototipo antiguo del Audi Q5 utilizado para experimentar con distintos ajustes mecánicos.
Un Q5 más ancho y más alto… y eso no es casualidad
El Q5 que Porsche está utilizando ahora no es un modelo de serie sin más. El vehículo es ligeramente más alto y presenta vías más anchas, lo que cambia claramente su postura sobre la carretera.
En la fase de desarrollo técnico de un coche, ese tipo de modificaciones suele indicar que los ingenieros están probando una configuración de chasis diferente, probablemente con suspensiones propias, mayor ancho de vías y posiblemente motorizaciones más potentes.
Traducido a un lenguaje para todo, hemos cazado a Porsche utilizando la carrocería del Q5 para esconder un SUV completamente distinto.
Todo apunta a que se trata del modelo que la marca prepara para mantener un SUV de combustión en su gama cuando el Macan actual desaparezca.
Porsche empieza a replantearse el Macan eléctrico
El contexto explica por qué este proyecto está ganando importancia. Porsche atraviesa uno de los momentos más delicados de sus 93 años de historia, en gran parte por la compleja transición hacia la electrificación.
El nuevo Macan Electric, presentado el año pasado, fue el segundo modelo eléctrico de Porsche tras el Taycan. El plan inicial de la compañía era que la segunda generación del Macan fuera exclusivamente eléctrica. Eso obviamente no tenía por qué implicar el fin del Macan de combustión tal y como lo conocemos pero sí, en Porsche se empeñaron en tirar por ese camino.
El mercado no ha evolucionado exactamente como esperaban en Stuttgart. Las ventas globales de Porsche cayeron un 7%, y buena parte de ese descenso se explica por el comportamiento del Taycan. El eléctrico sufrió una caída cercana al 50% en 2024, convirtiéndose en el modelo con peor rendimiento comercial de la gama.
Porsche confirma que los motores de combustión seguirán
La propia dirección de la compañía ya ha empezado a ajustar el discurso. Lutz Meschke, vicepresidente y director financiero de Porsche, ha confirmado que los motores de combustión seguirán formando parte de la gama durante más tiempo del previsto.
Hace unos años Porsche aspiraba a que el 80% de sus ventas en 2030 fueran eléctricas, pero ahora la marca reconoce que ese objetivo dependerá directamente de la demanda real del mercado. Meschke también ha dejado abierta la puerta a modificar proyectos que inicialmente estaban pensados como modelos 100% eléctricos.
Y ahí es donde entra en juego estee misterioso Q5 negro.
La plataforma del Audi Q5 será la base
El SUV que Porsche está desarrollando se basará en la plataforma PPC (Premium Platform Combustion) del Grupo Volkswagen. Esta arquitectura está diseñada específicamente para vehículos de combustión con electrificación parcial.
De hecho, el nuevo Audi Q5 de tercera generación ya utiliza esta base, lo que encaja perfectamente con la estrategia de usar ese modelo como vehículo de pruebas.
Gracias a esta plataforma, el futuro SUV de Porsche podría incorporar motores turbo de cuatro cilindros, versiones V6 y también variantes híbridas enchufables. La idea sería ofrecer un modelo capaz de convivir con el Macan eléctrico, manteniendo una alternativa de combustión dentro de la gama.
El Macan de combustión sigue siendo demasiado importante
La decisión tiene también un componente puramente comercial. El Macan ha sido uno de los mayores éxitos de Porsche en la última década, con alrededor de 500.000 unidades vendidas en todo el mundo.
Además, fue un modelo especialmente fuerte en China, un mercado en el que Porsche sufrió una caída cercana al 30% en ventas durante 2024. Renunciar por completo a un producto tan importante justo en un momento de incertidumbre del mercado eléctrico podría resultar arriesgado.
Por eso dentro de Porsche se está estudiando una gama de escenarios, entre ellos el desarrollo de un nuevo SUV de combustión que en la práctica actúe como heredero del Macan tradicional.
Un interior que todavía no es el definitivo
Los prototipos actuales todavía no muestran demasiadas pistas sobre el diseño final. De hecho, el interior de las unidades que han cazado nuestros fotógrafos sigue siendo prácticamente el del Audi Q5.
Entendemos que conforme avance el proyecto, Porsche empezará a montar su propio diseño de habitáculo, con una interfaz digital y materiales más alineados con el resto de su gama. Cuando eso ocurra, será mucho más difícil ocultar el modelo real y seguro que nuestros fotógrafos lo vuelven a cazar para vosotros.
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