La AP-7 se ha convertido, para muchos camioneros, en una zona a evitar. Lo que antes eran áreas de servicio para descansar tras horas al volante, hoy son lugares donde hay que dormir sí o sí con un ojo abierto.
En los últimos años, los robos a transportistas se han multiplicado, y la sensación de inseguridad ha aumentado notablemente.
Cada noche, cientos de profesionales aparcan sus camiones para cumplir con los tiempos de descanso obligatorios. Y cada noche, algunos de ellos se convierten en objetivo de bandas organizadas que actúan con frialdad y precisión.
Empotra su camión contra la furgoneta que le estaba robando en la AP7 pic.twitter.com/kI6B5gnDdr
— Foro Transporte (@ChoferP) January 12, 2026
Aprovechan el silencio de la madrugada para robar mercancía, vaciar depósitos de combustible o incluso asaltar las cabinas mientras los conductores duermen, llevándose dinero, documentación y objetos personales.
Una madrugada que pudo acabar mucho peor para algunos camioneros
En esta ocasión, sin embargo, el robo no salió como los malos esperaban. Ocurrió en un área de servicio de la AP-7, cuando un grupo de delincuentes se encontraba presuntamente saqueando varios camiones. Actuaban de forma coordinada, utilizando dos vehículos: una gran furgoneta Mercedes, destinada a cargar la mercancía robada, y un BMW Serie 1 que servía de apoyo.
El ruido despertó a uno de los camioneros. Al asomarse, entendió rápidamente lo que estaba pasando. En lugar de esconderse o llamar a emergencias, tomó una decisión desesperada. Arrancó su camión y lo lanzó contra la furgoneta de los asaltantes, empotrándola contra otro vehículo estacionado. La maniobra bloqueó por completo el principal medio de transporte de material sustraído de la banda.
El caos fue inmediato. Algunos de los ladrones lograron escapar en el coche compacto, pero la furgoneta quedó inutilizada en el lugar. El robo había sido frustrado, aunque el riesgo asumido por el conductor fue enorme.
Dormir ya no es descansar
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa una realidad que los transportistas llevan años denunciando. Falta vigilancia, la iluminación es deficiente y las medidas de seguridad brillan por su ausencia en muchas áreas de descanso de la AP-7 y de otras grandes vías españolas.
Daños que arruinan jornadas enteras
En muchos casos, el robo es casi lo de menos. Los daños materiales que dejan los asaltos suelen ser devastadores. Cerraduras forzadas, lonas rajadas, depósitos de gasóleo taladrados, en resumen, camiones inmovilizados, reparaciones cada vez más costosas y entregas que no llegan a tiempo.
Todo ello se traduce en pérdidas económicas, jornadas perdidas y una presión constante sobre un sector ya de por sí tremendamente castigado.
Métodos cada vez más peligrosos
La preocupación aumenta al conocerse técnicas cada vez más agresivas. Algunos camioneros aseguran haber sido gaseados con narcóticos mientras dormían en sus cabinas, una práctica difícil de demostrar, pero repetida en numerosos testimonios.
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