En un mercado eléctrico cada vez más saturado de propuestas similares, donde muchos fabricantes parecen seguir una misma receta en términos de diseño, planteamiento y experiencia de uso, Polestar sigue empeñada en ir a contracorriente. La marca sueca, respaldada por el músculo industrial del grupo Geely, no busca volumen ni pretende competir en precio. Su objetivo es otro: diferenciarse a través del diseño, la tecnología y una experiencia premium con identidad propia.
El Polestar 4 es, probablemente, el mejor ejemplo de esta filosofía. No es una berlina, tampoco un SUV al uso, y ni siquiera encaja del todo en la categoría de los SUV coupé tradicionales. Es un coche que rompe etiquetas, que apuesta por soluciones poco convencionales —como la eliminación de la luneta trasera— y que propone una interpretación muy personal de lo que debe ser un eléctrico de alta gama del segmento D.
En esta prueba nos centramos en el Polestar 4 Long Range Single Motor, la versión que, sobre el papel, parece la más coherente de la gama. No es la más potente ni la más rápida, pero sí la que mejor equilibra autonomía, confort y uso real, manteniendo intacto el carácter premium y diferenciador del modelo.
A lo largo de esta prueba analizamos en profundidad su diseño exterior e interior, su comportamiento dinámico, su nivel tecnológico y de equipamiento, así como los aspectos que más nos han convencido… y también aquellos que generan más dudas. Porque el Polestar 4 es un coche que enamora por muchas cosas, pero que también obliga a aceptar compromisos, especialmente cuando se mira su precio final.
Diseño, tecnología y diferenciación… con un precio difícil de digerir
El Polestar 4 está desarrollado sobre la plataforma SEA (Sustainable Experience Architecture) del grupo Geely, una arquitectura específica para vehículos eléctricos de nueva generación. Se produce en Hangzhou Bay (China) en una planta que utiliza electricidad renovable certificada IREC, energía solar generada en el propio complejo y un alto porcentaje de aluminio de bajo impacto ambiental, procedente de fundiciones alimentadas por energía hidroeléctrica. Un enfoque que refuerza el discurso sostenible de la marca, más allá del mero hecho de ser eléctrico.
Con 4,84 metros de largo y solo 1,53 metros de alto, el Polestar 4 se posiciona como un coupé del segmento D. La anchura, las proporciones y la línea del techo generan una silueta muy musculosa, con una presencia en carretera realmente imponente.
El frontal introduce los faros Dual Blade LED, un elemento heredado del concept Polestar Precept que marca la nueva identidad visual de la marca. La separación de los módulos ópticos, junto con la iluminación milimétrica del emblema, crea un efecto muy llamativo durante la secuencia de bienvenida. De serie son Full LED con Active High Beam, iluminación adaptativa en curva y secuencias de bienvenida y despedida. Opcionalmente pueden equiparse con faros Pixel LED de 32 píxeles con Adaptive Driving Beam, elevando aún más el nivel tecnológico.
La unidad probada lucía el color Electron, uno de los cinco tonos disponibles, con un sobrecoste de 1.300 euros. Es un color que realza especialmente bien las superficies limpias y las aristas marcadas de la carrocería. Las llantas pueden ser de 20, 21 o 22 pulgadas, reforzando el carácter deportivo y permitiendo personalizar la estética.
En los laterales destacan las puertas sin marco, el acristalamiento enrasado y los tiradores retráctiles con accionamiento electrónico (e-latch), que no solo aportan sofisticación, sino que contribuyen a reducir el drag aerodinámico. Los retrovisores laterales son un espectáculo por su diseño sin marco, sin embargo, esto penaliza su capacidad de abatimiento que es bastante escasa.
En la zaga, el piloto trasero de ancho completo con 210 LED forma parte activa de la optimización aerodinámica. Junto con los aero blades traseros, permite alcanzar un coeficiente aerodinámico de solo 0,261 Cd, una cifra excelente para un vehículo de este tamaño.
Créeme cuando te digo, que el coche llama mucho la atención y es de los coches por los que más nos han preguntado.
Diseño interior: minimalismo premium y una experiencia única para los pasajeros traseros
El interior del Polestar 4 sigue una filosofía muy clara: menos es más, siempre que lo que quede esté bien hecho. El salpicadero es limpio, horizontal y dominado por la pantalla central de 15,4 pulgadas, que concentra la mayoría de funciones del vehículo. La instrumentación digital de 10,2 pulgadas y el Head-up Display completan un entorno claramente tecnológico.
La calidad percibida es muy elevada. Los materiales utilizados —muchos de ellos reciclados o de origen sostenible— tienen un tacto agradable y un aspecto claramente premium. Los ajustes son sólidos y el conjunto transmite sensación de coche bien construido y pensado para durar.
Los asientos delanteros son uno de los grandes aciertos del coche. Son extremadamente cómodos, con un mullido excelente y una ergonomía muy bien estudiada. En la unidad probada iban tapizados en Cuero Nappa, una opción de 3.700 euros, con detalles iluminados. No es imprescindible, ya que existen tapicerías gratuitas y otras opciones intermedias de 1.000 y 4.000 euros, pero sí eleva claramente la percepción de lujo.
La parte trasera es, sencillamente, sobresaliente. El espacio para las piernas es enorme, el suelo es casi plano y la sensación de amplitud es notable –además los respaldos de nuestra unidad de pruebas podían reclinarse de forma eléctrica-. Aquí entra en juego uno de los rasgos más controvertidos del Polestar 4: la ausencia total de luneta trasera. El coche nunca fue diseñado para tenerla, y esto permite que el techo panorámico de cristal de serie se extienda mucho más atrás de lo habitual.
Este techo, fabricado en cristal laminado de alta tecnología, filtra el 99,5 % de los rayos UV, reduce el ruido en el habitáculo y prescinde de cortinilla, lo que permite un techo más fino y mayor altura libre. Opcionalmente puede equiparse con función fotocromática (1.500 euros), que permite oscurecerlo eléctricamente. El resultado es una atmósfera muy especial, casi de clase business, especialmente para los pasajeros traseros.
Uno de los puntos que más me ha gustado y me gusta de TODOS los Polestar, es el sistema de Google integrado pero ojo, que es que en este caso le han dado un toque propio con menús más y mejor estructurados. ¿El problema? (porque ya te digo que lo hay), es que carecemos casi de botones físicos, algo que a mí personalmente me tira para atrás, a pesar de que la pantalla funciona francamente bien.
También me ha gustado el sistema de iluminación interior por Temas plenetarios que modifican los colores de las zonas iluminadas en función el color o el tono del planeta.
Comportamiento dinámico: refinamiento, confort y eficiencia real
El Polestar 4 Long Range Single Motor está impulsado por un motor eléctrico trasero que desarrolla:
200 kW (272 CV)
343 Nm de par
Tracción trasera
Las prestaciones son más que suficientes para un uso real:
0 a 100 km/h en 7,1 segundos
Velocidad máxima de 200 km/h
Más allá de las cifras, lo que destaca es la suavidad de funcionamiento. La entrega de potencia es progresiva, inmediata y muy fácil de dosificar. El chasis está claramente orientado al confort, con una suspensión que filtra muy bien las irregularidades y un aislamiento acústico sobresaliente.
En términos de eficiencia, el consumo homologado se sitúa entre 17,8 y 18,1 kWh/100 km, una cifra muy contenida para un coche de casi 4,9 metros. La autonomía alcanza hasta 620 km WLTP, aunque en ciclo EPA se queda en 498 km, una referencia más realista.
En nuestra prueba, hemos registrado consumos de 20.9 kWh a los 100km, nos son consumos buenos pero tampoco son exagerados para el tipo del coche del que hablamos y la capacidad real de la batería. Teniendo en cuenta esto, hacerse 380 km en condiciones de tráfico real y dejar un poco de autonomía “por si acaso”, es sencillo.
La batería es una CATL de 100 kWh brutos (94 kWh netos), de química NMC, con arquitectura de 400 voltios y construcción cell-to-pack. Admite cargas rápidas de hasta 200 kW en corriente continua, aunque en uso real hemos registrado picos de alrededor de 120 kW, cifras correctas pero algo por debajo de lo prometido.
Durante la recarga en ruta tuvimos cifras de carga muy satisfactorias que pudimos comprobar gracias a Zunder y sus cargadores. En concreto en un viaje desde el Levante Español hasta Madrid, saliendo al 100% de carga, cargamos a unos 160 km de Madrid porque claramente no llegábamos a destino con margen suficiente. Decidimos hacer una parada técnica de unos 24 minutos. En este tiempo recargamos 52.52 kWh por 28.89 euros. La media de potencia de carga se situó en 131.3 kWh.
Con la batería al 20% la potencia de carga era de 110 kWh pero cuando empezamos a calentar la batería, la potencia subió a los 175 kWh. Para el frío que teníamos (sobre 1 grado centígrado) y sin preacondicionar batería, me han parecido unos números extraordinarios.
Equipamiento y tecnología: brillante… con un sistema de sonido insuperable
El Polestar 4 incorpora un sistema de acceso muy avanzado, con llave digital en el smartphone, llave física UWB y tarjeta NFC, además de zonas de aproximación que activan distintas secuencias de bienvenida, iluminación y desbloqueo automático. De estos tres sistemas el que más me convence el Smartphone porque la tarjeta no es todo lo útil y sensible que debería y la llave, hay que recargarla.
El Plus Pack (5.000 €) es prácticamente imprescindible. Incluye:
Equipo de sonido Harman Kardon de 1.320 W con 12 altavoces
Faros Pixel LED
Head-up Display
Iluminación ambiental avanzada
Pantalla multifunción trasera
Asientos eléctricos con 12 ajustes
Espejos con oscurecimiento automático
El mejor equipo de sonido que he probado nunca
El sistema Harman Kardon merece una mención especial. Es, sin ningún tipo de duda, el mejor equipo de sonido que he probado jamás en un coche. La potencia, la claridad, la escena sonora y la calidad de los graves están a un nivel sencillamente excepcional. Escuchar música en el Polestar 4 se convierte en una experiencia en sí misma.
El gran pero: el retrovisor digital
La eliminación de la luneta trasera obliga a utilizar un retrovisor interior digital, alimentado por una cámara de alta definición situada en el techo. Técnicamente es avanzado (2,5 MP, HDR, procesamiento propio, sistema Gentex de segunda generación), pero en la práctica distorsiona la percepción de la distancia.
En maniobras o adelantamientos resulta complicado saber si los vehículos están cerca o lejos. Es un sistema al que uno puede acostumbrarse, pero no resulta más natural ni más útil que un espejo convencional, y aquí el diseño ha pesado más que la funcionalidad.
Precios: el principal punto débil
El Polestar 4 Long Range Single Motor parte ya de un precio elevado, pero la unidad probada alcanza un precio final de 79.400 euros con:
Color Electron
Interior Cuero Nappa
Plus Pack
Pro Pack
Techo panorámico fotocromático
Es una cifra muy alta, incluso dentro del segmento premium eléctrico. El coche lo hace casi todo bien, pero es claramente caro, y ese precio limita mucho su atractivo. El Polestar 4 Long Range Single Motor es un coche extraordinario en diseño, calidad y experiencia a bordo, con unos asientos sobresalientes, una atmósfera interior única y un equipo de sonido sencillamente inigualable.
Me encanta que sea tan diferente, tan especial y tan bien hecho. No me gusta que sea tan caro, ni que una decisión estética como eliminar la luneta trasera penalice la usabilidad diaria.
Un producto brillante, emocional y muy premium… que sería mucho más fácil de recomendar con un precio más ajustado.
8.1
Notable
El Polestar 4 es un eléctrico premium con un diseño muy rompedor y una calidad interior sobresaliente. Destacan el gran espacio en las plazas traseras, el confort de los asientos y un sistema multimedia rápido e intuitivo. El equipo de sonido es, sin duda, uno de los mejores del mercado. En marcha es cómodo, silencioso y muy refinado, ideal para viajar. Sin embargo, la ausencia de luneta trasera resta practicidad, ya que la cámara distorsiona las distancias. Además, su precio elevado frente a la competencia limita su atractivo.
Lo bueno
Diseño exterior absolutamente diferencial: El Polestar 4 es uno de esos coches que no se confunden con nada más. Su silueta de SUV coupé, la ausencia de luneta trasera, la firma lumínica Dual Blade y el cuidado trabajo aerodinámico lo convierten en un modelo impactante y muy reconocible, con una presencia premium de primer nivel.
Calidad de construcción y confort de los asientos: La calidad percibida es sobresaliente, tanto en materiales como en ajustes. Los asientos destacan especialmente por su comodidad, ergonomía y sujeción, permitiendo viajar durante horas sin fatiga. El ambiente interior transmite solidez y refinamiento.
Espacio interior y habitabilidad sobresalientes: Especialmente en las plazas traseras, el Polestar 4 ofrece uno de los mejores espacios del segmento. El suelo casi plano, el gran techo panorámico y la sensación de amplitud lo hacen ideal para viajar con pasajeros adultos con total comodidad.
Sistema multimedia y tecnología avanzada: La gran pantalla de 15,4 pulgadas con Android Automotive funciona con rapidez, buena resolución y menús bien estructurados. A ello se suman los avanzados sistemas de asistencia a la conducción y una dotación tecnológica muy completa.
Lo mejorable
Ausencia de luneta trasera poco práctica: Aunque es un rasgo de diseño rompedor, en la práctica la cámara del retrovisor interior distorsiona la percepción de distancias, complicando maniobras y dificultando saber con precisión qué tan cerca están los vehículos u objetos traseros.
Precio elevado frente a alternativas: El Polestar 4 se sitúa claramente por encima de muchos de sus rivales directos en precio. Con determinados paquetes opcionales, la factura final se dispara, lo que puede echar atrás incluso a compradores interesados en su propuesta.
Dependencia excesiva de la pantalla táctil: La ausencia de botones físicos obliga a interactuar constantemente con la pantalla central para funciones básicas como el climatizador, algo que puede resultar menos intuitivo y práctico durante la conducción.
Opciones y paquetes demasiado caros: Elementos muy deseables, como el sistema de sonido de alta gama o determinados acabados interiores, están ligados a paquetes caros, lo que refuerza la sensación de que el coche es excelente, pero poco accesible económicamente.
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