Hablar de la Volkswagen Multivan es hablar de historia del automóvil. No muchos modelos pueden presumir de más de siete décadas de legado sin haber perdido relevancia. Desde aquella T1 de 1950 hasta la generación actual, la Multivan ha sido siempre algo más que un vehículo: ha sido una forma de entender el viaje, la familia y el ocio. Y esta generación no es una excepción, aunque sí supone el cambio más profundo de toda su historia.
La Multivan es, probablemente, la Volkswagen más “civil” que ha existido nunca bajo esta denominación. Ya no parte de un vehículo comercial adaptado, como ocurría con generaciones anteriores, sino que se desarrolla sobre una plataforma específica pensada desde cero para un uso familiar y polivalente. Eso se nota desde el primer kilómetro… y también en el precio.
En esta prueba nos centramos en la versión 2.0 TDI de 150 CV, con cambio automático DSG y acabado Life, una configuración que sigue siendo la más demandada en mercados como el español. Y no es casualidad ya que el diésel sigue siendo, hoy por hoy, la opción más equilibrada para quienes van a usar la Multivan como lo que es, un modelo familiar multipropósito.
Un concepto claro: esto no es un turismo grande, es una furgoneta refinada
Conviene dejar algo claro desde el principio. La Multivan no es un SUV, no es una berlina elevada ni pretende parecer algo que no es. Es una furgoneta de pasajeros, por mucho que Volkswagen haya hecho todo lo posible por acercarla al mundo de los monovolúmenes.
Y aquí entra una frase que escucharás mucho: “aunque la furgoneta se vista de seda, furgoneta se queda”. Y sí, hay que dar la razón a quien lo diga. La Multivan sigue teniendo una carrocería alta, una silueta voluminosa y unas inercias propias de su tamaño. Pero también hay que añadir algo importante y es que si quieres espacio real para una familia numerosa, no hay atajos. Y en ese contexto, la Multivan es probablemente la mejor solución del mercado.
Diseño exterior: reinterpretar un icono sin perder identidad
El diseño de esta nueva generación ha sido uno de los puntos más debatidos. A mí, personalmente, me convence. Mucho. Tiene un aire más moderno, más aerodinámico y menos industrial. Se parece bastante más a conceptos actuales como el ID. Buzz o incluso a grandes monovolúmenes asiáticos de corte premium.
El frontal es más bajo y cuenta con una luna delantera más inclinada, los faros LED están unidos por una franja luminosa que aporta anchura visual y el conjunto transmite modernidad sin perder ese aire Volkswagen tan reconocible. La firma lumínica continua de lado a lado que ya hemos visto en otros modelos recientes de Volkswagen y que aquí encaja especialmente bien. Esta banda une los faros matriciales IQ.Light, que en el acabado Style vienen de serie y ofrecen un funcionamiento sobresaliente: iluminación adaptativa, luz dinámica en curva y un modo específico para condiciones meteorológicas adversas.
La opción de carrocería bicolor le sienta especialmente bien, aunque el sobrecoste es elevado.
Las dimensiones impresionan: cerca de cinco metros de largo, más de tres metros de batalla y una altura considerable. No es un coche discreto, ni lo pretende. Pero lo interesante es que, pese a su tamaño, no resulta torpe visualmente.
En términos de proporciones, la Multivan ha crecido en todas las direcciones clave, pero de forma muy bien medida. Es más larga, más ancha y ligeramente más baja que su predecesora, lo que se traduce en una silueta más estilizada y un comportamiento aerodinámico claramente mejorado. Hablamos de 4.973 mm de longitud, 1.941 mm de anchura (sin contar retrovisores) y 1.907 mm de altura, con una distancia entre ejes de 3.124 mm, cifras que explican tanto su estabilidad en carretera como el enorme espacio interior. El coeficiente aerodinámico baja hasta un notable Cx de 0,30, una mejora del 14 % respecto al modelo anterior, algo poco habitual en un vehículo de este tamaño y concepto.
En el apartado estético, la Volkswagen Multivan apuesta claramente por un diseño sobrio y elegante, más cercano al de un gran monovolumen premium que al de una furgoneta tradicional. No busca llamar la atención con estridencias ni soluciones excesivamente atrevidas, y eso, en un producto de este enfoque, juega claramente a su favor. Nuestra unidad de pruebas, correspondiente al acabado Style, venía rematada en el color Gris Indio Metalizado, una tonalidad discreta pero muy acertada que refuerza esa imagen seria y bien plantada en carretera. A ello contribuyen también las llantas de aleación ligera “Toshima” de 18 pulgadas (7,5J x 18), acabadas en antracita y calzadas con neumáticos de invierno, una combinación que no solo mejora la estética, sino que también aporta un plus de seguridad y coherencia para un vehículo pensado para viajar en cualquier circunstancia. El conjunto transmite empaque, calidad y una sensación de producto bien hecho, sin necesidad de recurrir a artificios.
En la zaga, la Multivan sigue apostando por la verticalidad, una decisión lógica para maximizar el espacio de carga. Los pilotos LED se sitúan a media altura y ayudan a ensanchar visualmente el conjunto, mientras que la luna trasera es generosa en tamaño, facilitando la visibilidad al maniobrar. El portón trasero, de accionamiento eléctrico en nuestra unidad, es cómodo, pero tiene un inconveniente claro: necesita mucho espacio para abrirse, algo que en parkings bajos o plazas ajustadas puede resultar molesto. Se echa de menos una apertura independiente de la luneta trasera.
Interior: aquí empieza el verdadero espectáculo
Si hay un motivo para comprar una Multivan, está aquí. El interior no solo es amplio, es inteligente. Está pensado para adaptarse a la vida real, no a una ficha técnica.
La configuración de los asientos es, sencillamente, insuperable. Lo digo sin exagerar: no puede ser mejor ni más cómoda. El sistema de carriles permite desplazar, retirar o reconfigurar los asientos con una facilidad pasmosa. En cuestión de minutos puedes transformar tu Multivan de un vehículo de pasajeros a una auténtica furgoneta de carga.
Eso sí, conviene advertirlo, los asientos individuales pesan más de 25 kg, dependiendo de la configuración. No es algo que vayas a estar haciendo cada día sin esfuerzo, pero la posibilidad está ahí, es muy rápida, y eso ya es mucho decir.
Existen hasta ocho configuraciones distintas de asientos. Nuestra unidad montaba la más interesante: siete asientos individuales, que además es la configuración de serie –junto a la 2+3-. Estos asientos cuentan con su propio cinturón integrado, lo que los hace más pesados, pero también más seguros y versátiles. Los asientos “normales” utilizan el cinturón del pilar, pero estos juegan en otra liga.
Se pueden colocar en sentido de la marcha o enfrentados, lo que convierte el habitáculo en una especie de salón rodante. Eso sí, esto último dependerá de lo bien que lleves el mareo. Las bandejas, todo hay que decirlo, resultan algo endebles y los asientos no son especialmente anchos, pero se compensa con el hecho de que son individuales, con reposabrazos y con una modularidad sobresaliente.
Además, muchos de ellos incorporan cajones de almacenamiento inferiores, un detalle que multiplica la practicidad y que demuestra hasta qué punto este coche está pensado para el uso diario en familia.
En el puesto de conducción llaman especialmente la atención el nuevo volante multifunción, con un diseño más moderno y un tacto agradable, así como la instrumentación digital de 10,25 pulgadas, clara, rápida y con buena capacidad de personalización. A su lado se sitúa el sistema de infoentretenimiento, con una pantalla táctil de 8,25 pulgadas de serie.
Otro de los grandes aciertos de la Volkswagen Multivan está en la cantidad y variedad de huecos portaobjetos repartidos por todo el habitáculo. Hay espacios prácticos en prácticamente cualquier rincón al que alcance la mano: desde los amplios bolsillos en las puertas, pasando por los compartimentos situados encima del salpicadero, ideales para dejar objetos de uso rápido, hasta los múltiples huecos de la consola central, que resulta especialmente aprovechable al no estar ocupada por una palanca de cambios tradicional. Frente al asiento del pasajero encontramos también espacios bien pensados para vaciar bolsillos o dejar dispositivos electrónicos, y además hay otros compartimentos más discretos y ocultos repartidos por el interior, que refuerzan esa sensación de vehículo diseñado para convivir con él a diario. No es solo cuestión de cantidad, sino de lógica: todo está donde esperas que esté, y eso en un coche familiar de este tamaño se agradece enormemente.
Uno de los grandes argumentos del Multivan sigue siendo su capacidad de carga y la enorme versatilidad del espacio interior. En la carrocería corta, con las tres filas de asientos en uso, el maletero ofrece 380 litros hasta la bandeja y 469 litros hasta el techo. Si se elimina la tercera fila, el volumen crece hasta 1.400 litros con bandeja y 1.844 litros hasta el techo. Utilizando únicamente la primera fila, la capacidad alcanza unos impresionantes 2.780 litros hasta la bandeja y 3.672 litros hasta el techo.
En la versión de batalla larga, las cifras son aún más generosas. Con tres filas de asientos, el maletero parte de 587 litros hasta la bandeja y 763 litros hasta el techo. Con dos filas, se llega a 1.634 y 2.171 litros respectivamente, mientras que con una sola fila disponible el volumen máximo asciende hasta los 3.007 litros hasta la bandeja y 4.005 litros hasta el techo. Son cifras propias de una furgoneta de carga, pero con un planteamiento claramente familiar y modulable.
Además, el maletero está bien pensado para el uso diario. Cuenta con argollas de sujeción, ganchos, una iluminación correcta, toma de 12 voltios y una bandeja rígida capaz de soportar hasta 20 kg de peso. Eso sí, yo personalmente echo en falta un doble fondo o un espacio específico para guardar objetos que no quieres que vayan danzando por el maletero o incluso se metan por debajo de los asientos. La altura del borde de carga, por su parte, se sitúa en 580 mm respecto al suelo, lo que facilita las operaciones de carga y descarga.
Un detalle clave: ISOFIX en todos los asientos traseros
Aquí Volkswagen se ha sacado un as de la manga. Todos los asientos traseros cuentan con anclajes ISOFIX. Todos. Esto significa que, en teoría, podrías llevar hasta cinco niños con sus respectivas sillas perfectamente ancladas.
Esto es extremadamente raro en el mercado. Lo curioso no es que una familia tenga cinco hijos —aunque también—, lo realmente extraño es que un vehículo ofrezca tantos puntos ISOFIX reales. Para familias numerosas, este detalle por sí solo ya justifica la compra.
Puertas eléctricas, climatización y vida a bordo
Las puertas correderas eléctricas hacen que el acceso sea comodísimo, incluso en plazas estrechas. Hay aireadores en todas las filas, tomas USB repartidas por el habitáculo, buena iluminación ambiental y una sensación constante de coche pensado para viajar con niños… y con paciencia.
El espacio es enorme en todas las filas, aunque en la tercera se nota menos espacio por el volumen que los pasos de rueda ocupan del habitáculo. Aun así, es perfectamente utilizable por adultos, algo que no muchos vehículos pueden decir.
Calidad percibida y ergonomía: bien, pero no perfecta
La calidad general es buena, aunque no espectacular. Hay muchos plásticos duros, pero bien ajustados y resistentes. El diseño interior es moderno, muy digitalizado. Echo en falta más botones físicos, especialmente para funciones básicas.
La posición de conducción es elevada pero natural. No te sientes como en una furgoneta clásica, sino más bien como en un gran monovolumen. Y eso, para el día a día, se agradece.
Infoentretenimiento: correcto… pero justo para el precio
Aquí llegan las críticas más claras. El sistema de infoentretenimiento cumple, pero se queda corto para lo que cuesta el coche. La pantalla central no destaca ni por tamaño ni por gráficos, y aunque funciona correctamente, no impresiona.
Por suerte, el cuadro de instrumentos digital es excelente. Muy rápido, fluido y con una presentación clara. Funciona francamente bien y eleva la experiencia de conducción, compensando en parte las carencias de la pantalla central.
El gran fallo: el techo solar sin cortinilla
Nuestra unidad montaba techo solar panorámico, y aquí tengo que ser muy crítico. Da mucha luz, visualmente queda espectacular, pero no tiene cortinilla.
Sí, el cristal está bien tratado para filtrar rayos solares, pero en España esto no es suficiente. El habitáculo se calienta, especialmente en la segunda y tercera fila, y los niños lo notan. Mucho. En un coche familiar de este precio, es un fallo difícil de justificar. Una simple cortinilla solucionaría el problema.
Motor 2.0 TDI 150: el viejo conocido que sigue siendo el mejor
El diésel sigue siendo la opción más lógica en esta Multivan. El 2.0 TDI de 150 CV y 360 Nm empuja con más fuerza de la que sugieren las cifras. Mueve el conjunto con soltura, permite viajar cargado sin sensación de ir forzado y ofrece una respuesta muy agradable.
La caja DSG de 7 marchas acompaña perfectamente, con cambios suaves y rápidos. En carretera, el conjunto sorprende por su aplomo y facilidad de conducción. En más de una ocasión te olvidas de que llevas más de dos toneladas entre manos.
Los consumos reales rondan los 6,5–7 litros a los 100 km, con autonomías que superan con facilidad los 800 km. Para un vehículo de este tamaño, es una cifra muy razonable.
En pleno 2026, hay una ausencia que cuesta justificar y es la falta de una etiqueta ECO en esta Multivan diésel. Entiendo perfectamente que Volkswagen quiera empujar la versión eHybrid con distintivo CERO, pero no podemos obviar que es sensiblemente más cara y que no encaja en todos los usos ni en todos los bolsillos. Una microhibridación ligera sobre este 2.0 TDI habría sido una solución lógica, razonable y muy alineada con el tipo de cliente que compra una Multivan: familias, profesionales y usuarios que hacen muchos kilómetros y necesitan libertad de movimientos sin depender de enchufes. Con un sistema mild-hybrid, esta Multivan habría ganado acceso a zonas de bajas emisiones, ventajas fiscales y una mayor sensación de producto “actualizado”, sin penalizar consumo ni fiabilidad. Sinceramente, una Multivan diésel con etiqueta ECO sería, hoy por hoy, una opción prácticamente redonda.
Comportamiento dinámico: más monovolumen que furgoneta
Y este es uno de los grandes logros. No se conduce como una furgoneta. La dirección es precisa, la suspensión ofrece un buen compromiso entre confort y control y el conjunto transmite mucha seguridad.
Eso sí, la física está ahí. En curvas lentas aparecen balanceos y las inercias se hacen notar. No es un coche para ir rápido en carreteras reviradas, pero dentro de su segmento, es de lo mejor que hay.
Otro apartado donde la Multivan deja claro que, pese a todo, sigue siendo una furgoneta es en la insonorización. No es mala, pero tampoco está al nivel que cabría esperar teniendo en cuenta el precio de partida del modelo. A velocidades de autopista se filtran más ruidos de rodadura de los deseables, especialmente desde la zona trasera, y el sonido aerodinámico empieza a hacerse perceptible a partir de ritmos sostenidos. Volkswagen ofrece un pack específico de insonorización, que mejora sensiblemente este aspecto, pero su coste resulta elevado y plantea una pregunta incómoda: ¿no debería venir mejor resuelto de serie en un coche que supera con facilidad los 60.000 euros? Es cierto que hablamos de un vehículo de gran volumen y superficie acristalada, pero aun así, la competencia premium —y algunos monovolúmenes ya desaparecidos— lograban un aislamiento más refinado sin recurrir a costosos extras. Aquí, una vez más, la Multivan recuerda cuál es su origen, por mucho que haya evolucionado.
La Volkswagen Multivan 2.0 TDI 150 me ha encantado, de verdad. No es perfecta, no es barata y sigue siendo una furgoneta en esencia. Pero no hay nada igual en el mercado si buscas espacio real, modularidad absoluta y comodidad para familias grandes.
Es un coche pensado para quien sabe lo que necesita. Y cuando encaja en tu vida, lo hace como un guante.
Precios acabado Style
Multivan 2.0 TDI 150 CV DSG (batalla corta) desde 68.920 €
Multivan 2.0 TDI 150 CV DSG con voladizo (batalla larga) desde 70.430 €
Multivan 1.5 eHybrid DSG (batalla corta) desde 78.955 €
Multivan 1.5 eHybrid DSG con voladizo (batalla larga) desde 80.460 €
Relación valor-precio6.5
7.8
La Volkswagen Multivan 2.0 TDI es un vehículo pensado claramente para quienes necesitan espacio, versatilidad y confort real para viajar en familia. No deja de ser una furgoneta, y eso se nota en dimensiones e inercias, pero su comportamiento se acerca más al de un monovolumen que al de un vehículo comercial. El interior es muy amplio, muy modular y con una calidad percibida claramente superior a generaciones anteriores. La configuración de asientos es sencillamente sobresaliente, con soluciones únicas en el mercado familiar. El motor diésel de 150 CV sigue siendo una elección lógica por empuje, autonomía y consumos.
Lo bueno
Versatilidad interior sobresaliente: la configuración modular de los asientos, todos individuales y desplazables, permite adaptar el interior a prácticamente cualquier necesidad familiar, de ocio o de carga.
Espacio y habitabilidad de referencia: ofrece un enorme espacio en todas las filas y un maletero gigantesco según la configuración, algo difícil de igualar incluso por vehículos más grandes.
Confort de marcha elevado: pese a ser una furgoneta, su comportamiento se acerca mucho al de un monovolumen, con buena estabilidad en autopista y un rodar agradable para largos viajes.
Calidad percibida y tecnología: mejora notable respecto a generaciones anteriores, con instrumentación digital rápida, buenos materiales y un planteamiento moderno.
Seguridad y enfoque familiar: todos los asientos traseros con anclajes ISOFIX, múltiples asistentes a la conducción y soluciones pensadas para viajar con niños con total tranquilidad.
Lo mejorable
Precio elevado: parte de cifras altas y muchos elementos interesantes son opcionales, lo que dispara rápidamente la factura final por encima de los 70.000 euros.
Insonorización mejorable: no aísla tan bien como cabría esperar por precio y tamaño, y el pack específico de insonorización resulta caro.
Sistema de infoentretenimiento justo: funciona correctamente, pero el tamaño de la pantalla y sus prestaciones quedan algo cortas frente a rivales y al precio del vehículo.
Techo panorámico sin cortinilla: aporta mucha luz, pero en climas cálidos como el nuestro penaliza el confort térmico, especialmente para los ocupantes traseros.
Peso y tamaño de los asientos: aunque son muy prácticos y configurables, pesan más de 25 kg, lo que hace que quitarlos o moverlos requiera cierta fuerza y planificación.
Galería de imágenes
Automobile Magazine-Spain


























