Mientras el Grupo Volkswagen lleva tiempo navegando entre titulares incómodos —costes disparados, presión desde China o una transición eléctrica complicada— hay una marca dentro del mismo paraguas que parece jugar en otra liga. Bentley acaba de cerrar su séptimo año consecutivo de rentabilidad, y lo hace sin dar señales de fatiga alguna.
Una crisis que aquí no se nota tanto
En 2025, Bentley ha logrado 216 millones de euros de beneficio operativo sobre unos ingresos de 2.600 millones, en un contexto donde vender coches no está precisamente fácil. Las entregas han caído un 5%, sí, pero la facturación apenas se ha movido. La marca de lujo no se ha centrado en vender más sino en vender mejor.
Bentley ha afinado su posicionamiento hasta el extremo. Precios altos, configuraciones exclusivas y clientes dispuestos a pagar lo que haga falta por algo que no tenga el vecino de plaza de aparcamiento en el campo de golf o en la pista de esquí. En ese terreno, la crisis parece no existir.
El lujo como escudo frente al mercado
Mientras otras marcas pelean por volumen, Bentley ha decidido ignorar esa batalla. Su estrategia pasa por centrarse en versiones más rentables y en el negocio de la personalización extrema. Mulliner, su división de productos a medida, no deja de crecer y empuja los márgenes hacia arriba.
Su SUV, el Bentayga, sigue siendo el pilar comercial de la marca, con especial protagonismo de las versiones más potentes como el Speed. A su lado, los nuevos Continental GT y Flying Spur híbridos mantienen ese equilibrio entre electrificación y prestaciones que Bentley necesita ahora mismo.
Y luego está el Supersports, presentado en Nueva York, completamente vendido antes incluso de llegar a los clientes.
Invertir fuerte mientras otros recortan
Bentley no solo gana dinero, también lo reinvierte a gran escala. La transformación de la planta de Crewe avanza con una futura línea de ensamblaje para eléctricos prácticamente lista para la acciçon
No es solo una adaptación técnica. Es una declaración clara de que la marca quiere controlar su transición sin depender de terceros, financiando su propio salto hacia el coche eléctrico.
Eso no significa que todo sea un camino de rosas. Bentley también ha anunciado recortes que podrían afectar a unos 275 puestos de trabajo fuera de producción. Es el peaje habitual cuando una empresa se reorganiza para el siguiente ciclo tecnológico.
Bentley va por libre (y le está saliendo bien)
Dentro de un grupo que atraviesa tensiones, Bentley aparece como ese alumno que no solo aprueba, sino que lo hace con buena nota. Su fórmula —menos volumen, más exclusividad, precios altos y clientes fieles— le permite esquivar buena parte de las turbulencias del mercado.
No es que la crisis no exista. Es que, en este segmento, afecta de otra manera. Y Bentley, por ahora, ha encontrado cómo jugar esa partida sin despeinarse.
17 marzo, 2026
17 marzo, 2026
17 marzo, 2026
17 marzo, 2026
Automobile Magazine-Spain
























