Las palabras de Pere Navarro, director de la DGT, han vuelto a encender uno de los debates más sensibles en España: el futuro del coche de gasolina y diésel. Bastó una frase breve, directa y sin rodeos —«El objetivo es acabar con los combustibles fósiles. Punto.»— para que las redes sociales y los foros estallaran y la verdad es que no es para menos.
Pero, más allá del ruido, conviene preguntarse: ¿Qué hay realmente detrás de este mensaje? ¿Estamos ante una amenaza, una advertencia o simplemente la confirmación de algo que ya estaba decidido desde hace tiempo?
Pere Navarro, director de la DGT: «El objetivo es acabar con los combustibles fósiles. Punto. En 2035 prohibir matricular este tipo de vehículos. Es ideal para España. No tenemos petróleo y si alguien en Europa tiene sol, viento e hidráulica somos nosotros» #EPJornadaMovilidad pic.twitter.com/7aIeopK5nE
— Europa Press (@europapress) January 14, 2026
¿Qué ha dicho exactamente Pere Navarro y por lo tanto la DGT?
En declaraciones recogidas por Europa Press, el director de la DGT fue muy claro: «En 2035 se prohibirá matricular este tipo de vehículos. Es ideal para España. No tenemos petróleo y, si alguien en Europa tiene sol, viento e hidráulica, somos nosotros».
Un mensaje contundente que muchos han interpretado como el principio del fin del coche tal y como lo conocemos hoy.
Entonces, ¿se van a prohibir los coches de gasolina y diésel?
La respuesta corta es no… al menos no de la forma en que muchos lo han entendido.
Lo que entrará en vigor en 2035 es una normativa de la Unión Europea que impedirá la matriculación de coches nuevos que emitan CO₂. En la práctica, esto deja fuera a los vehículos de gasolina y diésel nuevos, pero no significa que los actuales vayan a desaparecer de un día para otro.
Personalmente estoy de acuerdo con lo de que España no produce petróleo y que tenemos más horas de sol y de viento que ningún otro país pero las formas no son las correctas.
Aunque desde esta perspectiva el coche eléctrico no sería un problema, sino una oportunidad estratégica para el país, lo cierto es que la economía manda, y no nos gusta que nos toquen ni nos metan la mano en el bolsillo de una forma tan descarada. Sin duda alguna el discurso choca de frente con la realidad diaria de muchos ciudadanos y, sobre todo, con la realidad económica de la mayoría. El coste de los coches eléctricos, la infraestructura de recarga o la adaptación a este cambio siguen siendo motivos de preocupación.
En realidad, Pere Navarro no ha anunciado ninguna medida nueva ni inesperada. Ha recordado una decisión que alguien en algún despacho de Bruselas con un sueldo importante que sale de tus impuestos ha decidido sobre tu movilidad en el futuro.
El coche de gasolina no va a desaparecer mañana. Pero el reloj avanza hacia 2035… y cada vez se oye más.
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